|
|

|
EL CONFLICTO
EN LOS JÓVENES
ADOLESCENTES: UNA MIRADA
DESDE EL PERSONALISMO COMUNITARIO
Y EL SISTEMA
PREVENTIVO
Ángela Paredes*
|
Introducción
El conflicto es una característica inherente a
las relaciones humanas. Como psicóloga y como docente, considero que los
adolescentes son los más propensos y vulnerables a los conflictos. Es
necesario acompañar a los mismos en la etapa crítica de la adolescencia, a
los fines de contribuir a su
desarrollo integral, enseñándoles estrategias que le permitan
resolver conflictos que estarán presentes en su futuro como estudiantes,
como trabajadores, como esposa/o, padre o madre de familia, como ser
social; pero sobre todo como agente de cambio, comprometido con su
comunidad.
Es una gran responsabilidad la que le compete a
las instituciones educativas, en torno al logro de competencias y destrezas
no sólo del nivel conceptual y
procedimental, sino en relación a las actitudes que le permitirán “el
aprendizaje como un ser en relación con los otros”.
El malestar de la juventud, tiende a profundizarse
por las carencias educativas de las instituciones, Estado, familia,
escuela, Iglesia, etc.; y por las dificultades de éstas por conectarse con
el lenguaje de los jóvenes; llenar la superficialidad, el vacío
existencial, y la carencia de valores.
Se imponen hoy nuevos estilos de comunicación,
si se desea ser eficaces ante los
retos tan complejos como la inculturación, los nuevos contextos y la
condición juvenil; es necesario conocerlos y manejarlos.
Como profesional católica y devota hija
de María Auxiliadora; me he interesado por el Personalismo
Comunitario y por el Sistema Educativo Preventivo de Don Bosco (1815-1888),
en los cuales encuentro los
fundamentos necesarios para
reflexionar sobre la problemática de los conflictos en los jóvenes
adolescentes y que ello permita encaminarnos a dar respuestas a las
exigencias de la dimensión humana y espiritual del hombre.
I.
El personalismo comunitario de Emmanuel Mounier
Emmanuel Mounier, filósofo nacido en Grenoble, en el año 1905 de familia católica., fue el fundador de la revista y del movimiento Esprit (1932),
considerado el mejor foro de difusión entre humanistas creyentes y no creyentes en toda Europa.
Al fundar la revista Esprit, Mounier abandona
su prometedora carrera docente universitaria, para comprometerse con la
creación de un movimiento que unifica su manera de filosofar con la toma de
conciencia de una crisis de civilización, proyectando una nueva
civilización en su totalidad.
Este movimiento reivindica a la Persona, como
ser concreto, relacional y comunicativo, vale decir comunitario.
Mounier dirá
“una persona es un ser
espiritual constituido como tal por una manera de subsistencia por su
adhesión a una jerarquía de valores libremente adoptados, asimilados y
vividos por un compromiso responsable
y una conversión constante. Unifica así toda su actividad en la libertad y desarrolla, la singularidad
de su vocación” (1).
Se observa en su pensamiento, que la persona se
constituye realmente como tal, en la Comunidad, es decir en la relación concreta de comunicación
con los demás.
La
reflexión de Emmanuel Mounier nace a partir de la crisis de 1929 de Wall Street, crisis producida por el resultado de la
concepción del mundo basada en el
dinero y la utilidad.
“El
verdadero mal del siglo está en que, por lo general, la persona falta a
todos”(2).
Consideraba que las
injusticias y situaciones inhumanas eran el resultado del mal ejercido en forma voluntaria por el hombre. Por ende deseaba una
transformación social, a través de la recuperación del lema de 1789
“Libertad, Igualdad y Fraternidad”, un rehacer del Renacimiento. Sin
embargo insistía en una revolución espiritual, un cambio del corazón, de esa forma se
produciría la revolución estructural, económica y política.
1.1 El rol
del Personalismo
Todo en Mounier es de origen cristiano, su
lucha estaba dirigida a instaurar un razonamiento sobre la persona que
fuera común a los creyentes y no creyentes tratando de reintegrar la Moral
al Ser y a una nueva manera de Ser.
El rol del personalismo es reencontrar la verdadera noción del hombre, por ende se tiende
a trabajar para construir,
edificar las bases de una comunidad
integral y de una vida auténtica.
El hombre sólo se percibe a sí mismo como
persona como ser de bondad y libertad, cuando el otro lo trata como tal.
A
través de la palabra de amor y del lenguaje de amor a otra persona para con
él, el hombre toma conciencia de sí
y de su propia dignidad humana.
Es en la respuesta al amor y a las llamadas que
el ser necesitado dirige a los demás, donde el hombre se desarrolla a sí
mismo y llega a la madurez de su existencia.
Sólo a través de la escucha y respuesta de la
llamada del otro (del pobre, del necesitado, del carenciado, de la persona
amada) el hombre se libera de sí mismo y las pone al servicio del
reconocimiento de los demás. El personalismo es la expresión del existencialismo cristiano, un movimiento
de acción social de tipo cristiano.
La unión indisoluble de cuerpo y alma es el eje
del pensamiento cristiano: el espíritu
funciona en la existencia del cuerpo. Dirá Mounier: “sólo el hombre
conoce este universo que lo devora y
lo transforma, él, el menos armado y el menos potente de todos los grandes animales”.
El axioma fundamental, la persona, significa mucho más que el hombre, la
persona sólo crece purificándose del individuo que ella tiene dentro. El
personalismo está basado en el amor, por ende no se trata solamente de
amar, sino de Educar para el Amor y
la trascendencia a una Nueva Humanidad. Educar es despertar a las personas.
1.2.Actos
de la Persona
En cuanto persona el hombre, no sólo es cuerpo
sino también Alma, y esa alma necesita Amor. Justamente sólo por el Amor se
accede a la persona, de allí la importancia del testimonio. Es por ello que
el hombre, a pesar de estar inmerso en la naturaleza, tiene la posibilidad
de trascenderla; de ser en el mundo,
pero sin reducirse a él.
La persona se realiza por una serie de actos
originales, a los que Mounier denomina las Estructuras del Universo Personal.
Dichas estructuras son actos originales porque no tienen ningún equivalente en
otros seres del universo.
Las
estructuras son:
·
Salir de sí: es la capacidad de descentrarse para llegar a estar disponibles
para otros.
·
Comprender: colocarse, situarse en el punto de vista del otro.
·
Tomarse sobre sí: asumirse en lo que respecta al destino, la
pena, la alegría, la tristeza, la tarea de los otros.
·
Dar:
generosidad gratuita, donar sin esperar devolución.
·
Ser fiel: la consagración a la persona, el amor, la amistad, en el continuo
resurgir creador.
La persona se une a las demás existencias en la
acción y en el esfuerzo colectivo hacia la verdad y la justicia.
1.3. La Pedagogía Personalista
En su obra Decir la persona,
Carlos Díaz enuncia las siguientes características del maestro (3):
ü
El
maestro orfebre de la Palabra:
El maestro debe ser de lenguaje locuaz, hablar lo preciso cuando sea
necesario y callar cuando no deba hablar. Poseer prudencia y oportunidad
cuando las circunstancia lo requieran.”El
mejor educador no es el que más habla, sino el que más obliga a hablar al discípulo, no el que perora,
sino el que dialoga; no el que pronuncia discursos, sino el que formula
sentencias y frases de esas que se clavan en la inteligencia y el corazón
de tal modo que nunca se borran”.
ü
Habituador: “Bueno es alumbrar inteligencias, pero más
meritorio es modelar corazones, y lo uno debe ir acompañado de lo otro en
la formación de almas enteras”.
El maestro debe poseer orden en su vida, saber
transmitirlo e inspirarlo a sus alumnos, debe ser metódico, equilibrado,
disciplinado. Se transmite con el ejemplo más que con palabras.
ü
Perfeccionador: “Doble conocimiento de lo que hay que enseñar
y a quién hay que enseñar, exige observación detenida, laboriosidad
constante, paciencia, mucha paciencia, con gran cantidad de amor al prójimo
y de mansedumbre, para no irritarse, incomodarse, cansarse ni desistir de
enseñar, y para excogitar los medios y fecundar las inteligencias y
corazones de los alumnos menos dispuestos”.
ü
Instruible: “Tú eres el eje de la escuela y, como sin eje
el carro no marcha, antes que a los demás atiende a ti: fórmate, conserva
lo bien adquirido y perfecciónalo”.
ü
Cálido: “Para educar hay que amar; la educación es
obra del amor (…) a ninguno de corazón egoísta, apático o indiferente
debiera encomendarse una escuela, porque no vale para desempeñarla como es debido, aunque
tenga mucha ciencia (…) el corazón es el que manda y el corazón se
conquista amando.
ü
Compañero: “A todos debe el maestro benevolencia; pero
de un modo especial a sus compañeros en el magisterio, con quienes ha de
vivir y cooperar para la obra de la
educación. (...) Nada de murmurar, censurar, reír, burlar ni rebajar el
mérito y trabajo de los compañeros, ni mucho menos envidiar el triunfo ni
alegrarse del fracaso experimentado en su escuela”.
ü
Paciente: “Si no sabemos sufrir y tener paciencia, no
tendremos paz ni contento; en cada niño hallaremos un enemigo, y en cada
compañero un rival, un émulo lleno de envidia y otros defectos que nos
provocarán el odio o al menosprecio; con lo cual habrá desaparecido la
unión y la caridad. (...) Es lo propio del maestro ser paciente, benigno y
generoso”.
Podemos caracterizar que educar es informar,
formar, transformar y transfigurar al ser humano.
Informar en tanto se transmite conocimientos,
datos técnicas. Formar ya que se imprime una forma, se forma la
personalidad imprimiendo una forma de comportamiento, vale decir una manera
de pensar, de sentir, de actuar en el modo de ser; por ende se puede formar
como deformar una personalidad. La formación de la personalidad es la
acción de imprimir equilibrio, madurez, nobleza y dignidad en la conducta
humana.
Transformar en el sentido que se modifica para
mejorar, para dar otra forma, transformar en un hombre maduro, equilibrado,
inteligente, optimista,
Transfigurar es ir más allá de lo convencional,
transfigurar a un ser humano es hacer que él se supere de una forma
singular, en una grandeza de quien
porta luz en sus ideas y en su corazón. Cuando una persona se
transfigura mediante una educación personalista e integral es ella la que
le permitirá conocer el camino maravilloso que lo conduzca al encuentro con
la forma equilibrada de su manera de ser, transformándose en un ser maduro;
puede así transfigurarse imprimiendo un ideal noble en su vida, para dejar
un rastro de luz y grandeza en todo lo que realice.
Sin embargo observamos que en este mundo
materialista y consumista en el que hoy nos toca actuar, existe un serio
peligro que los jóvenes sean masificados por las grandes potencias
industriales y comerciales, llegando a perder su individualidad y casi volviéndose un número. De esta
forma estaremos perdiendo el respeto por los demás, el sagrado respeto por
el derecho de cada ser humano a ser educado para vivir su vida.
La mejor
herencia es una buena educación, ya que educar es un proceso de ayuda, de
aporte para conseguir un pleno desarrollo de la personalidad del educando,
más que una forma de transmitir conocimientos. Así enseñar y educar de
forma integral se convierte en bello ideal y programa digno de alabanza
para todos los docentes.
El buen profesor dirige a sus alumnos, los
orienta teniendo en cuenta el estilo y la personalidad de cada uno, enseña
cómo pensar correctamente. La educación tiene por centro al hombre como
persona, en enfoque de su realidad
existencial, en toda su amplitud y plenitud.
En
esta perspectiva humanista, lo importante es siempre enfocar la persona del
educando que necesita descubrirse, observarse, crecer, perfeccionarse en la
técnica de cómo estudiar, integrarse en el grupo en el que estudia,
aprender a ser responsable, delicado, amigo, amable, generoso.
II.
El Sistema Preventivo de Don Bosco
El sistema preventivo es el modo de convivencia
y relación educativa, propio de las instituciones educativas orientados por
los Salesianos e Hijas de María
Auxiliadora; seguidores de Don Bosco.
Sistema, en tanto se compone de elementos tales
como afecto, diálogo, estilo de familia, alegría, presencia animadora del
adulto, espíritu asociacionista etc., cuyas partes están articuladas entre
sí, de forma tal que la falta de alguno de ello incide en su eficacia y
aplicación.
Preventivo, en tanto supone la presencia del
adulto que preserva al joven de su participación en situaciones peligrosas,
con el fin de evitar que algo malo ocurra. Es decir, el evitar la participación en situaciones
que van más allá de lo que el mismo joven puede asumir; asimismo lo
promueve a construir su propia personalidad.
San Juan Bosco,
santo turinés de siglo XIX, no solamente fue un grande en la santidad y en
la educación en sus tiempos, sino que su actividad profética sigue viva y
actual hoy en día como así también se encuentra extendida por todo el
mundo. La genialidad de Don Bosco
nos proporcionó una herramienta adecuada para una labor educativa más
eficiente, y que reconoce a tal punto la condición juvenil, que resulta un
precursor de muchos enfoques psicológicos actuales.
Es un verdadero maestro de caridad pedagógica,
que efectuó la traducción en prácticas, en lineamientos claros, en las
exigencias transformadoras del corazón humano; dejando así en legado un
patrimonio de metodología educativa asimilable y concretamente adaptable a
otras culturas y tiempos. Justamente en ese ambiente nace el proyecto de
Don Bosco, con la idea de que el proyecto educativo superase la
problemática social.
El concepto clave del Sistema Educativo de Don
Bosco es lo Preventivo, entendido como el educar en positivo, ganar el
corazón de los jóvenes y hacer que los jóvenes crezcan desde adentro.
Sembrando en ello gérmenes de vida, compartiendo cotidianamente su
crecimiento en la niñez y en la adolescencia.
2.1. Necesidades
del Sistema Preventivo
El sistema Preventivo de Don Bosco, fundador de
los salesianos, se caracteriza por
tres necesidades:
Ø
La
necesidad de escuela y trabajo para
que los jóvenes desarrollen sus potencialidades.
Ø
La
necesidad de ser jóvenes, vale
decir, de gozar de una familia en la cual puedan sentirse acogidos,
protegidos, amados, revalorizados, disponer de tiempo y oportunidades de
juego y diversión.
Ø
Necesidad
de encontrarse con Dios, para descubrir su propia dignidad de Hijos de Dios y el sentido de sus
vidas.
El sistema salesiano, se dirige a dar
consistencia a la vida a través de la apertura de los valores que le dan
sentido. Don Bosco cree en los jóvenes, los respeta como personas, le
proporciona un ambiente adecuado y abundante en valores humanos, se apoya
en sus aptitudes interiores, en el raciocinio, en el amor; y los prepara
para el trabajo y la sociedad.
Por ello un educador salesiano está convencido
de que cualquier joven tiene cualidades de bien, que si se las cultiva lo
llevarán a la fe y la honradez.
III. Situación
actual de la educación
Actualmente, la morfología y la cultura de las
nuevas generaciones pone en crisis la oferta tradicional de educación
escolar, con síntomas significativos tales como: la exclusión, el fracaso
escolar, el malestar, el conflicto, el desorden, la violencia y las
dificultades de la integración en las instituciones educativas.
Las adaptaciones de las instituciones y las
mentalidades no son un simple efecto automático de las transformaciones
estructurales y legales. Así la
contradicción se transforma en conflicto y el desajuste entre las
predisposiciones y los marcos normativos tiende a provocar el malestar.
En este contexto se inscribe el joven
adolescente, que, además, vive su
etapa evolutiva en forma crítica, problemática; a la que se suma la institución escuela con
sus conflictivas y con adultos posmodernos. El tema es que la interrelación
de estos componentes, lleva al joven adolescente a tener síntomas problemáticos y alarmantes para la
familia, escuela y sociedad: los conflictos que muchas veces terminan desdichadamente
en hechos de violencia.
Es necesario
reconocer que los adolescentes y jóvenes tienen derechos específicos y ello requiere diseñar mecanismos
institucionales que permitan y garanticen su ejercicio. Sin embargo no hay
que pasar por alto la crisis de la autoridad pedagógica (entendida como
reconocimiento y legitimidad); ello implica que cada docente debe buscar construir su propia legitimidad
entre los jóvenes y adolescentes.
En los últimos años he tenido la oportunidad de
cumplir con la función de Supervisora de instituciones educativas del Nivel Superior No Universitario, y de la
Dirección de Regímenes Especiales. Desde
esos lugares, he podido observar
los motivos más frecuentes de
conflictos, el deterioro en las relaciones interpersonales de los miembros
del colectivo institucional, los síntomas más frecuentes de los jóvenes
adolescentes frente al malestar
grupal e institucional.
Así también a través de la Coordinación de la
Diplomatura en Gestión de las Relaciones Humanas para instituciones
educativas, he podido recabar la información referida a las diversas
problemáticas que los docentes, de los diferentes niveles del sistema
educativo expresan y encuentran en las instituciones educativas donde se
desempeñan. Las mismas corresponden a instituciones de los distintos puntos
geográficos de la provincia de Salta y demás provincias de nuestro país.
Abordar los conflictos escolares desde las técnicas de resolución
alternativa de disputas (RAD), entre ellas la negociación y la mediación,
permiten generar un sistema que tome el conflicto como parte de la vida,
alentando además el protagonismo de las partes en la gestión de los
conflictos y estimulando los valores de solidaridad, tolerancia, igualdad
así como el juicio crítico y la capacidad creadora de nuevas soluciones.
La mediación ha tomado en los últimos años gran
preponderancia y se ha puesto el
énfasis en su preparación, sin embargo la problemática de los jóvenes
adolescentes va más allá de implementar como solución la preparación
técnica para la resolución de conflictos.
Sin embargo la problemática del joven
adolescente y el incremento de las mismas manifiestas en las instituciones
escolares, no hablan de una disminución significativa de las mismas a
partir de la implementación de Técnicas Alternativas de Resolución de
Conflictos.
La Provincia de Salta, ha implementado a través
del Programa de Capacitación y Perfeccionamiento Docente, formación
gratuita sobre técnicas de
resolución de conflictos, medicación escolar. Asimismo la Nación ha implementado
desde el año 2003 el Programa de Medicación Escolar.
Hasta la fecha no se ha realizado un
Relevamiento sobre el impacto de los mismos en los jóvenes adolescentes;
coincidentemente con este hecho a diario a través de los medios de
comunicación masiva, se publican noticias sobre delitos, violencia,
crímenes, alcoholismo, drogadicción en jóvenes adolescentes, dentro y fuera
de las instituciones educativas. Lo cual indica que la implementación por parte de los jóvenes
del manejo del conflicto se hace esperar.
Ahora bien, teniendo en cuenta
un Sistema pedagógico con base en la
prevención; una sociedad posmoderna de la cual los docentes son partícipes;
una juventud conflictiva con falta de modelos, e ideales, con el miedo de
perderse en la sociedad materialista, deshumanizada y violenta con disfraz
de modernidad.
Esta situación conduce al
planteo de los siguientes interrogantes: ¿Qué podemos hacer desde el
Personalismo Comunitario para
desarrollar y mejorar las relaciones conflictivas en los jóvenes adolescentes?
¿Cómo
formar con los valores del
personalismo comunitario - honestidad, transparencia, sinceridad, apertura
a la cooperación y al diálogo responsable, y respeto hacia la dignidad de
las personas - a jóvenes adolescentes?
¿Cómo a través de la resolución de conflictos
se puede contribuir al desarrollo
integral de los educandos?
Conclusión
La crisis socioeconómica actual, ha desestabilizado los mecanismos
de contención social y ha generado
los de exclusión económica. Los estamentos más débiles de la sociedad han
sido muy perjudicados así como también la clase media, la cual se encuentra
ahora empobrecida.
Los sistemas económicos y los de producción, son los que históricamente dictan las características que debe tener
una sociedad y proyectan a futuro los mecanismos de reproducción del modelo
de poder.
El espacio social que cuenta la institución escolar es inmejorable
para la construcción y el desarrollo de valores y de pensamiento critico;
contenidos indispensables para el
crecimiento personal de los alumnos como ciudadano integrado, con capacidad
de opción y decisión en el
emprendimiento de acciones individuales o colectivas.
La institución escolar, podría
asumir un protagonismo ineludible en la animación social de la comunidad barrial
de inserción; teniendo en cuenta que es uno de los últimos espacios de
inclusión social, para aquellos
que están excluidos del sistema
económico, ocupacional, etc.
La experiencia que se lograría con el desarrollo de proyectos donde los alumnos fueran los protagonistas y dueños
de la acción, desarrollando cada una de las etapas de un emprendimiento, y
contando con la asistencia canalizada de los docentes, podría llegar a ser una
herramienta importante y necesaria, para ejercitar la iniciativa de
instrumentar estrategias de resolución de problemas en un presente y en un
futuro.
Para ello requiere de contextualizar la
problemática educativa partiendo desde un análisis del concepto de persona
que las instituciones educativas manejan, la cual no sólo se referirá al
joven adolescente sino también a la figura del docente. Las características
de la sociedad actual requieren volver a revalorizar la persona humana; y
desde allí que considero de fundamental importancia el aporte del
Personalismo Comunitaria y el Sistema Preventivo de Don Bosco.
Así es
bueno destacar el pensamiento de una de las figuras relevantes del
Personalismo Comunitario, como es la del Dr. Carlos Díaz, quien expresa: “la fuerza del cariño enseñará la verdad
bañada en bondad, pues no se entra a la verdad si no es por el amor (…) El
instruido en el cariño no puede no serlo en la exigencia intelectiva,
porque verdad y cariño son dos dimensiones de un mismo fenómeno. Mantener
unidas las llamas de la lucidez y de la bondad pudiera constituir tal vez
el ideal de la humanidad” (4).
En síntesis el Personalismo de Mounier no es
simplemente una actitud sino una filosofía que constituye un esfuerzo
valioso de no reducir al hombre ni al individuo a lo impersonal. Así desde
la concepción del hombre del personalismo, según las exigencias
individuales y comunitarias del universo personal, se desemboca en
reflexiones acerca del problema de la educación, con una propuesta para el
hombre de una educación integral, cuyas características fundamentales son:
la actividad educativa es un componente de la necesidad de promover la
comunidad de personas; la persona no se adiestra ni se domestica, sino que
se suscita en el sentido de la mayéutica socrática; la educación es un
aprendizaje para la libertad, como adhesión y compromiso; sin negar los
valores biológicos, hay que lograr que la persona trascienda los mismos,
para llegar a valores superiores; la educación debe pretender ir más allá
del bienestar o la prosperidad, tiene que tender a la realización
espiritual del hombre en un mundo personal; la formación intelectual y
científica debe perseguir la búsqueda de la verdad; la educación moral debe
consistir en la liberación continua y la integración del hombre en el
universo de personas por obra de la ley y del amor y, por último, en
Mounier descubrimos el lugar decisivo que en su personalismo cristiano
tienen los valores religiosos “La
confianza o intimidad suprema de la persona con una Persona trascendente,
inspira y da sentido definitivo a la vida”.(5)
Y desde la pedagogía de Don Bosco se encuentran
coincidencias con el personalismo de Mounier, desde el papel de la acción y
el compromiso que tiene el Sistema Preventivo. El sistema educativo de Don
Bosco se identifica con toda acción, es una cualidad destacada y específica
del cristiano en cuanto honrado ciudadano es para el santo turinés, la
inserción activa en la sociedad mediante el trabajo, inseparable de la
honradez y ejemplaridad de vida, y por lo tanto, de básica utilidad social.
Así, refiriéndose a los jóvenes abandonados,
escribe Don Bosco: “Si una mano bienhechora los aparta oportunamente de los
peligros, los encamina hacia una carrera honrosa y los forma en la virtud
por medio de la religión, serán provecho para sí mismos y los demás, buenos
cristianos, honrados ciudadanos”.(6)
Y es desde allí donde se hace necesario
trabajar con la formación de los docentes desde una Formación Personalista
Comunitaria de su labor educativa, con los elementos del sistema
preventivo, de forma tal que formar honrados ciudadanos acompañados de la
mano amorosa del docente, conciente de la necesidad de formar una comunidad
de personas, para lograr un mundo más humano.
* Miembro del Instituto Emmanuel Mounier
Argentina. Magister en Gestión Educativa, Licenciada en Psicología,
Profesora de la Facultad de Artes y Ciencias en la Universidad Católica de
Salta. Reside en Salta, Argentina.
Notas
(1) Mounier, E: Revolución Personalista y Comunitaria. (1947) Cáp. I
Pág.254.
(2) Mounier, E: El Personalismo. (1949) Pág. 12,13.
(3) Díaz, C: Decir la Persona. (2004)
Pág:74-79.Colección Persona.
(4) Díaz, C: Diez palabras claves para educar
en valores. (2005) Pág.37.Ed. Mounier
Argentina.
(5) Mounier, E: El Personalismo. Pág.47.
(6) Braido, P: La experiencia pedagógica de Don
Bosco. Pág. 87.
|