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¿QUÉ PIENSAN LOS FUTUROS PSICÓLOGOS DE SU COMPROMISO
CON LA PAZ?
Ángela Paredes*
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“Es en
paz, la que es consecuencia del amor y la justicia, cuando
se encuentra el tiempo propicio y oportuno para cultivar los
mejores simientes y cosechar los más sabrosos frutos de la
humanidad”. Gabriel J. Castellá
La
Organización de las Naciones Unidas sostiene que vivimos en
una situación de auténtica emergencia planetaria, marcada
por una serie de graves problemas estrechamente
relacionados: contaminación y degradación de los
ecosistemas, agotamiento de recursos, desequilibrios
insostenibles, conflictos destructivos, pérdida de
diversidad biológica y cultural.
Asimismo la UNESCO señala que: “El Decenio de las Naciones
Unidas para la educación con miras al desarrollo sostenible
pretende promover la educación como fundamento de una
sociedad más viable para la humanidad e integrar el
desarrollo sostenible en el sistema de enseñanza escolar a
todos los niveles (...)”.
Propone impulsar “una educación solidaria que contribuya a
una correcta percepción del estado del mundo, genere
actitudes y comportamientos responsables y prepare para la
toma de decisiones fundamentadas (Aikenhead, 1985) dirigidas
al logro de un desarrollo culturalmente plural y físicamente
sostenible (Delors, 1996; Cortina et al., 1998).”
(www.oei/decada).
Desde
un enfoque Personalista Comunitario, sabemos del compromiso
que tiene todo cristiano en relación a la necesidad y ayuda
hacia los otros, de forma tal de trabajar para la
construcción de una Comunidad de Personas. El acudir al
encuentro y el llamado de los otros, el trabajar para el
logro de esa comunidad de personas.
Dado
este contexto se considera que desde la formación de
profesionales, es necesario contribuir a generar actitudes
responsables que hagan posible su participación activa y
fundamentada en la toma de decisiones; y destacando el
ámbito de acción que poseen los psicólogos, al trabajar con
la persona humana, desde las diferentes áreas, - clínica,
educacional, laboral, institucional, forense, etc. -, se
considera importante relevar las opiniones de los alumnos de
la Carrera de Psicología, que se encuentran cursando en la
mitad de su Plan de Estudio, de forma tal de poder evaluar
el grado de compromiso e implicación que tienen sobre los
futuros abordajes de los problemas definidos en el llamado
Decenio de la Educación para la Sostenibilidad.
Considero que los psicólogos y estudiantes de psicología
deben contribuir a la construcción de la paz, ya que sin
ella se ve afectada la calidad de vida, la salud mental, las
relaciones humanas, además de atentar contra la existencia
misma del hombre, razón de ser de esta profesión.
La
psicología no sólo debe trabajar sobre el nivel de
asistencia sino también el nivel preventivo, vale decir
educar para advertir cuáles son las fuentes de conflictos
que alteran la paz, trabajar sobre un mejor conocimiento de
la persona humana. Sobre el dominio de sí misma, cuando se
somete a los otros y se esclaviza o manipula, cuando no hay
justicia y falta responsabilidad y compromiso frente al
deber, cuando se margina y discrimina, cuando se odia y se
encoleriza, cuando no hay libertad ni diálogo, tolerancia,
acuerdos, etc.
La
situación actual del mundo presenta los factores enunciados
anteriormente, por ello exige por parte del hombre una
respuesta comprometida en la construcción de la Paz. Mucho
más están exigidos a este compromiso, aquellos que desde su
profesión tienen como finalidad el hombre.
En
este trabajo se pretende describir si los que cursaron el 3º
año de la carrera de Psicología, tienen internalizado desde
su vocación, el compromiso que representa como persona - y
máximo desde su profesión -, contribuir con los Derechos
Humanos como un requisito básico para un desarrollo
sostenible; enfocado específicamente en la construcción de
la Paz.
1.
Vocación y Proyecto de Vida
La
tarea de educar, como empeño de ayudar al hombre a lograr su
plenitud, ha de partir de una adecuada concepción del hombre
como persona en comunidad de personas. Esclarecer y
justificar esta imagen resulta imperioso e imprescindible
para educar en el mundo de hoy.
Las
distintas concepciones del hombre convierten la educación en
manipulaciones de diversos signos, visiones positivas que
cierran el desarrollo de su trascendencia y lo reducen a
categorías de eficiencia y rentabilidad ofreciendo como meta
el placer y el poder a través de un egoísmo encarnizado.
La
imagen del hombre no puede considerarse como tal si no lleva
el sentido del por qué y el para qué de su existir. El
hombre se percibe a sí mismo como un ser llamado a elegir un
proyecto de vida en conformidad con su propio ser, por ende
artífice de su destino.
Así la
educación debe entenderse como una tarea personal y
comunitaria de llevar a cabo ese proyecto de vida,
capacitarse para autoconducir y perfeccionar la vida
conforme con las exigencias profundas del propio ser y de
las llamadas realistas del tiempo que le toca vivir.
El
proyecto de vida no consiste en ocurrencias antojadizas con
lo que llenamos el tiempo de vida, sino la orientación
organizada de los esfuerzos para dar vida a la vida.
Así
dirá Trossero: “Tu primera vocación es tu llamado a ser
hombre, una persona humana; los demás son modos y caminos.
Mientras no hayas proyectado tu vida como un servicio a los
demás, no tiene sentido que te preguntes por tu vocación”
(1).
De
esta forma la familia, la escuela, la sociedad tienen el
deber de crear condiciones cada vez mejores para que cada
cual pueda descubrir y realizar el llamado de sus
responsabilidades vocacionales. Habrá de tener en cuenta no
sólo las inclinaciones, aptitudes y dinámicas profunda de la
personalidad de cada cual, sino las urgencias del entorno a
que nos debemos.
La
vocación como servicio a la comunidad ha de ser una línea de
fuerza de toda educación. En medio del individualismo,
materialismo y exitismo inmediato que tanto caracteriza al
mundo de hoy, urge rescatar el sentido social, ético y
trascendente de toda vocación.
La
marcha de la humanidad va pasando de un conjunto de
sociedades aisladas a una sociedad cada vez más conectada,
pero no por eso unida y comunicada; más interdependiente,
pero no por ello más solidaria. Del pasaje de los trabajos
artesanales a la vertiginosa tecnología, la electrónica, la
informática, la robótica. De una concepción estática de la
sociedad, la vida y la historia, a un enfoque dinámico,
problematizante, deseoso de intervención transformadora de
todo lo dado y preocupada prospectivamente para forjar un
futuro mejor.
La
elaboración de un proyecto de vida implica un proceso,
basado en la maduración afectiva e intelectual, un aprender
a crecer. Esto requiere que: a) la persona sea capaz de
orientar sus acciones a determinados valores; b) que aprenda
a actuar con responsabilidad, reconociendo que hay otros con
los que hay que convivir; c) que desarrolle el respeto, es
decir que sea capaz de compartir y tolerar las diferencias,
aceptando las posibilidades y limitaciones individuales y
grupales y d) que esté informado sobre sus propios
intereses, aptitudes, recursos; e inserto en la realidad
social, económica, cultural y política en la que está
comprometido.
2.
¿Por qué hablamos de construcción de la paz?
Tomaré
el pensamiento del Hermano Eugenio Magdaleno, quien
considera a la paz, como un valor al que debemos tender
siempre, pero que sin embargo nunca alcanzaremos en su
totalidad; un valor y una meta que mantendrá a la persona en
permanente esfuerzo para alcanzarla.
“Es en
este caminar hacia la paz, donde los educadores podemos ser
guías privilegiados, verdaderos artesanos de esta preciosa
joya que es la paz de las conciencias, la paz de las
familias, la paz de los pueblos, la paz en nuestros barrios,
la paz en nuestras aulas. (...)
Educar
para la paz; conseguir que cada uno de nuestros alumnos se
constituya desde su ser y obrar, en embajador de la paz, ese
bien y valor esquivo que hay que salir a buscarlo cada día;
esa casa de cristal que debemos construir cada día con la
delicadeza de arrullar al recién nacido” (2).
Existieron y existen verdaderos trabajadores de la paz,
desde Jesús, la Madre Teresa, Martin Luther King, Juan
XXIII, Juan Pablo II; como así también el trabajo silencioso
de miles de personas que diariamente contribuyen a la paz.
Podemos nombrar como motivos o causas de la ausencia de paz:
la prepotencia, las situaciones arbitrarias, la supresión de
los derechos, la negación de la dignidad humana, la
declaración de las guerras, la falta de justicia, de
responsabilidad y compromiso frente al deber. Éstas y muchas
más, que simplemente se pueden resumir en el egoísmo de la
persona.
El
hombre se revela como un ser esperanzado, que está
fundamentalmente orientado hacia el futuro y que se mueve
bajo una vocación.
El
resultado de la vida de una persona depende del uso que uno
haga de los dones que ha recibido, por lo cual cada persona
siempre puede mejorarse, construirse, dar-de sí; puede
crecer, no es algo acabado. El ser humano está dotado de
libertad, con la finalidad de que él termine el modelo de su
propia vida, aunque esa libertad implique también el
ejercicio del mal
Casualmente educar es eso: conociendo las debilidades de su
persona, potenciar su inteligencia y su voluntad para que
elijan el Bien y desechen el mal, libertad madura.
Sin
embargo la existencia relacional del hombre no es perfecta,
de allí que vivimos innumerables situaciones de desigualdad
e injusticia social; para erradicar las mismas es necesario
condenarlas.
Carlos
Díaz (2001), expresa en relación a la Paz, “no habrá
verdadera educación si de las escuelas no salimos educados
para una paz que sea esplendor de la justicia”. Y señala
algunas medidas personales urgentes a considerar:
-
“Austeridad: con respecto al uso de los bienes, recursos y
riquezas. “Recorteis lo superfluo y os contesteis con lo
suficiente. Y lo suficiente se define por la necesidad de
aquellas cosas sin las que no es posible vivir”. San Juan
Crisóstomo.
-
Honestidad: ya sabemos en que consiste, realicémosla
-
Solidaridad: se hace necesario luchar contra el hambre y
contra todo lo que mata.
-
Generosidad: la persona donativa no pide más derechos y
deberes, al contrario sin renunciar al propio derecho lo
cede al necesitado, lo convierte en deber propio asumiendo
las cargas de quienes menos pueden. (…) Quien no cultiva su
talento es un ladrón, roba, no da lo que podría dar.
-
Veracidad: La mentira consiste en decir que lo que no “es,”
y lo que es “no es”; elevar el no-principio a principio para
no empezar por el principio. Quien miente rompe con la
realidad y se rompe a sí mismo; porque uno mismo es parte de
la realidad. Tratándonos de justificarnos nos convertimos en
injustos por culpa de la mentira, el efecto derivado de la
mentira es la esclavitud, ya que el que miente una vez se ve
obligado a seguir mintiendo.
-
Vitalismo: la incondicional defensa de la vida, exige
también oponerse al genocidio por hambre, a la pena de
muerte, a la tortura, a la eutanasia y a todo aquello que
degrada o dificulta la existencia humana” (3).
Volviendo al hacer del psicólogo, caracterizamos a esta
profesión como sustentada por un fuerte compromiso con el
otro, de un amor hacia el otro para aceptarlo, y acudir a su
llamado, de forma tal que pueda acompañarlo, orientarlo a
que descubra y desarrolle sus capacidades, sus
potencialidades, sus dones; que lo lleven a vivir en forma
libre, que pueda transformarse, ya que estar atado al pasado
implica petrificarse. Dichas condiciones nos llevan a
identificarlas con la Paz, si bien, como expresa Magdaleno,
la paz nos interpela a todos. Asimismo como expresa
Mounier, el cristiano no puede desoír el llamado de los
otros y debe acudir al encuentro de los mismos. Y el
psicólogo, profesional que trabaja con la persona humana,
puede difundir, orientar y contribuir a trabajar para la
Paz, desde los diferentes ámbitos de acción que tiene en su
profesión: Psicología Laboral, Forense, Social, Educacional,
Clínica, etc.
3.
Apreciación de los alumnos de psicología sobre
“el
psicólogo como constructor de la paz”
A un
grupo de 41 alumnos que cursaron el 3° año de Psicología, se
les administró un cuestionario, ideado para este trabajo, el
cual consta de las siguientes preguntas: ¿Qué concepto tenés
de la Paz?;¿Considerás que el psicólogo tiene que ser un
profesional que trabaje para la construcción de la Paz? ¿Por
qué?; ¿Qué características personales debe tener un
psicólogo?; ¿Qué características profesionales debe tener un
psicólogo?
Analizadas las respuestas se encontraron las siguientes
apreciaciones:
A) Con
respecto al concepto de Paz, que tienen los alumnos, se
observó que 29 alumnos consideran la Paz como una situación
de Armonía, en las relaciones y de Buena Convivencia.
Representadas por frases tales como:
“La
Paz es un estado de armonía entre las personas, respeto
mutuo que se manifiesta en las Relaciones Humanas”; “Armonía
en las relaciones de un grupo, institución o comunidad”;
“Armonía individual y social de lo relacional,
comunicacional, establecido y determinado en donde su
cimiento es la tolerancia, el respeto y aceptación de las
diferencias”; “Armonía que parte de lo interno y se
manifiesta en las relaciones humanas”; “Principio
fundamental para una armoniosa convivencia entre los seres
humanos”; “Convivencia Armónica”; “Bienestar y buena
convivencia”; “Es un estado de buena convivencia, de
respeto, de ayuda mutua, de tolerancia”; “Es un momento de
tolerancia de las diferencias culturales e individuales que
permiten vivir en unidad y democracia”.
Hubo
además cinco alumnos que definieron la paz como Ausencia
de Guerra, a través de frases como:
“Que
una comunidad o sociedad viva sin violencia”; “Es lo
contrario de la guerra, es evitar los conflictos”; “Un mundo
donde no existe la guerra, la violencia”; “Es la
tranquilidad, sin disturbios”.
Cuatro
alumnos que la definen como un Valor, cuyas frases
significativas fueron: “La paz es un valor fundamental”; “Es
un valor”; “Es un concepto social necesario para la vida que
tienen que ver tanto con un respeto individual y como uno
colectivo.”
Cuatro
alumnos que conceptualizan la paz como algo utópico, en
expresiones tales como: “Algo utópico inalcanzable,
imposible para la naturaleza humana”; “Es la utopía con la
que el mundo sueña, la base de los valores”.
B)
Opinión sobre si el Psicólogo tiene que ser un profesional
que trabaje para la construcción de la Paz.
Ante
esta pregunta se encontró que 33 alumnos respondieron
afirmativamente a que el psicólogo tiene que ser un
profesional que trabaje para la construcción de la Paz; sin
embargo de los mismos sólo 19 fundamentaron el por qué de su
afirmación, dando los siguientes argumentos: Sí, porque
trabaja con la persona humana; Sí, porque debe identificarse
con lo humanístico; Sí, porque toda persona debe intentar
construir la paz; Sí, porque toda persona debe lograr la
paz, y todo profesional debe trabajar para construirla; Sí,
porque el Psicólogo tiene que trabajar con la paz interior;
Sí, porque debe tener el psicólogo paz interior para poder
ver lo que le pasa al mundo y a las personas, debe defender
la paz y construirla; Sí, para la paz psicológica para así
poder desenvolverse en paz con la sociedad; Sí, porque
evitaría conflictos futuros en la familia, en la sociedad.
De los
argumentos señalados, se puede observar que sólo 13 alumnos,
basan sus respuestas en que “el psicólogo por ser persona y
por trabajar con la persona tiene que trabajar para
construir la paz”.
Considero que es un número muy reducido en razón de la
profesión a la que se está formando.
También se encontró 8 alumnos que respondieron que NO,
aludiendo a los siguientes motivos: “El psicólogo no tiene
que trabajar para construir la paz, porque tiene que
trabajar para sanar o solucionar heridas; no, porque es
demasiado complejo para una sola persona; no le corresponde;
no para construir la paz, sí al menos demostrarla con el
ejemplo; no, el psicólogo no está directamente relacionado
con el construir la paz; no es su objetivo; no creo que le
corresponda al psicólogo en particular, sino a él como
persona al igual que cualquier otro profesional; debe ser
uno el que trabaje para encontrar la paz, ya que está
construida, sólo resulta difícil encontrarla”.
En
síntesis, se puede observar que hay un número considerable
de alumnos que no tienen muy en claro la relación existente
entre su profesión y el compromiso asumido con la persona,
con la sociedad en general, dentro de un contexto cuyas
características alarmantes demandan soluciones.
Se
observa que su opinión se enfoca más bien desde lo
personal, en el sentido de ver sólo su intervención en lo
individual de la persona, no una persona desde lo
relacional. Ello recordando lo que expresaban como concepto
de paz, en el sentido de convivencia, armonía, donde hace
referencia a lo relacional de la persona, a su dimensión de
comunidad. Por lo cual se infiere que los alumnos no están
dimensionando la percepción global de la problemática que
enfrenta la humanidad.
Veamos
a continuación el análisis referido a las características
personales y profesionales que los alumnos consideran debe
tener un psicólogo.
C)
Características personales y profesionales de un Psicólogo
a-
Características personales: tres alumnos no contestan esta
pregunta, el resto destaca como características personales
la comprensión, la tolerancia y la coherencia entre el
decir, el hacer y el pensar, la solidaridad.
b- Características profesionales: dos alumnos no
responden a esta pregunta, el resto considera que tiene que
ser responsable, ético, poseer conocimientos teóricos
actualizados, capacidad de escucha sin involucrarse,
objetividad, seguridad, buen profesional. Destacando en su
elección el ser responsable y ético.
Relacionando las características personales y profesionales
con tres de las cinco exigencias que establecía Carlos Díaz,
existe coincidencia entre la importancia de la Honestidad,
Solidaridad, Veracidad.
Sin
embargo llama la atención la falta de referencia a la
generosidad y la vitalidad, características éstas muy
importantes y relacionadas con el amor y la capacidad de
ayuda del psicólogo.
4. A
manera de conclusión
Se
puede expresar que si bien los alumnos pueden definir la paz
en relación a un estado de armonía, de buena convivencia, no
manifiestan en sus opiniones la situación actual del mundo y
la exigencia por parte del hombre en general y una respuesta
comprometida en particular para contribuir para la
construcción de la paz, esa gran utopía al decir de
Magdaleno, mucho más en el caso de estos jóvenes instruidos
que se están formando para una profesión que tiende a buscar
y contribuir al bienestar del hombre. Como así también al
ser estudiantes universitarios deberían estar más
concientizados sobre la producción de saberes que
contribuyan al mejoramiento de la sociedad en la cual
conviven, anticipando las problemáticas que ellos
afrontarán, de forma tal de contribuir al logro de un mundo
más solidario, más humano. Se podría pensar en la falta de
la búsqueda de una nueva sabiduría, la del Amor.
Por
otra parte es conveniente destacar, la falta de generosidad
y vitalismo, como dos actitudes a desarrollar en la
formación de esta profesión, para poder ayudar al otro en la
mejora de las relaciones intrapersonales, interpersonales,
inter e intra grupales.
Resta
continuar evaluando las opiniones de los alumnos
pertenecientes a otros años de la Carrera, además de los
planes de estudios, de forma tal de realizar los reajustes
pertinentes para lograr una educación solidaria que
contribuya a una correcta percepción del estado del mundo,
genere actitudes y comportamientos responsables y prepare
para la toma de decisiones; que contribuya a buscar la
utopía añorada, la Paz.
Ya que
en definitiva la responsabilidad en la formación de los
profesionales, recae en los docentes que tienen a su cargo
esta misión, la transmisión crítica de la cultura y el
compromiso de una toma de conciencia para la intervención
transformadora, no pueden darse sin un perfil ideal de
sociedad que se alce como meta y como criterio de acciones.
Sólo
será una sociedad a la medida de la dignidad del hombre,
aquella en que todos y cada uno puedan sentir que son
tenidos en cuenta y respetados como personas.
Para
la dignidad humana de la persona sólo cabe la actitud del
amor o toda otra actitud que tenga el amor como respaldo.
Porque en definitiva, sólo el amor reconoce al otro como un
semejante con todas las consecuencias que de ello se
derivan; en ese reconocimiento se basa la aceptación
incondicional de los derechos del hombre.
El
fundamento es, sin duda, la bondad de los corazones; pero
ésta debe llegar a traducirse en las estructuras y el mutuo
brindarse de los propios bienes y talentos en actitud de
servicio.
*
Magister en Gestión Educativa, Licenciada en Psicología,
Docente en la Universidad Católica de Salta, Miembro del
Instituto Mounier Argentina. (Ver más en nuestro link de
Autores).
Notas:
(1)
René Juan Trossero (2004): Pensar y vivir en libertad. Ed.
Bonum. Bs. As. 2004. pág. 44.
(2)
Magdaleno, Eugenio(2003): La Paz caricia de Dios. Gram
Editoria. Bs. As. 2003. págs. 3-4.
(3)
Díaz, Carlos (2001): El Hombre: Imagen de Dios. Instituto
Mexicano de Doctrina Social de la Iglesia. México.
págs.41-43.
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